Lo mejor de la década 11: mejores discos extranjeros 2005

Dos consideraciones previas a 2005.
La primera: se trata de la mejor añada de la década. El año de más difícil selección por la gran variedad y calidad de uvas, cepas y bouquets. Ha habido que dejar fuera algunos vinitos buenos.
La segunda: hay que recortar los textos. El autor se deja llevar hasta lo farragoso y había prometido ser breve. Así que se intenta.

Antony & The Johnsons I Am A Bird Now
Antony Hegarty es uno de los personajazos de la década, salido del underground neoyorquino: por voz, extravagancia, maneras, composiciones, aspecto… Había debutado siete años antes con un disco homónimo lleno de promesas que aquí se hacen realidad y gracias a The Crying Light (2009) le convierten en clásico. Descubierto para el mediano público por Lou Reed. Gracias a delicatessen como Hope There’s Someone, siempre a punto de romperse/rompernos; siempre al borde del escalofrío. Antony sería algo así como el/la Nina Simone del siglo 21… si no fuera siempre único. Un puto genio.

Architecture in Helsinki In Case We Die
8 australianos de Melbourne, amigos de tocar todo tipo de instrumentos poco habituales en el pop y de cantar de uno en uno, en grupito o -mejor aún- todos a la vez para inventarse un disco -entre otras cosas- genuinamente divertido y fresco. Y es que canciones como It’s 5! no son más (ni menos, ojo) que eso: logran transmitir, contagiar, lo bien que se lo pasaron haciéndolas. Lo de entre otras cosas incluye un afán de experimentar con esos mismos materiales -escúchese sin ir más lejos Tiny Painting-, de buscar siempre nuevas formas de bailar con la sonrisa puesta –Do the Whirlwind– y de llegar sobrados -y cargados de ironía- al pop orquestal… sin orquesta, como en el tema titular. Un viaje alucinante.

Beck Guero / Guerolito
Beck Hansen, por aquello de que los 90 fueron suyos, parece uno de los grandes olvidados del siglo. Pero ha seguido facturando clásicos. Podrían estar aquí Sea Change (2002), The Information (2006) e incluso Modern Guilt (2008); se elige éste por la variedad. Porque vuelve a trabajar con los Dust Brothers, los productores que más partido le sacan. Y porque juntos deslumbran con Black Tambourine, Hell Yes o Qué onda guero. Guerolito es el disco de remezclas, con relecturas deslumbrantes y/o extremas de Boards of Canada, Diplo o EL-P.

Bloc Party Silent Alarm / Silent Alarm Remixed
Llevaron el revival post-punk a otro nivel a base de controlar el fundamental binomio tensión/distensión (Positive Tension) como nadie. Sin tregua. Nada más empezar, estamos masticando cristales (Like Eating Glass) a bordo de un vertiginoso helicóptero (Helicopter) y acabamos dándonos un banquete (Banquet) de altísima categoría rítmica. Después ya es un no parar: a la altura del corte 10 nos recuerdan que siguen ahí (So Here We Are) y en el 12 aún andan haciendo planes (Plans). El disco de remezclas les dispara en -si cabe- aún más direcciones gracias a Ladytron, Mogwai, M83, Four Tet

Eels Blinking Lights and Other Revelations Segunda aparición de Eels. La primera fue con un álbum apagado y tirando a sutil, Daisies of the Galaxy (2000). Ahora, con un disco ambicioso (y doble) que triunfa (doblemente) en su ambición. E nos muestra todas sus caras (y sus armas) de manera generosa, sin reparar en gasto sonoro (y emocional). Se le podrá tachar de ser excesivamente disperso. Lo es. Pero el nivel de canciones (y de satisfacción) es tan alto que compensa. Revelador, en efecto.

Richard Hawley Coles Corner
Hawley compone, produce, toca y canta como si el rock and roll no se hubiese inventado aún. Como si el espíritu del Brill Building se conservara intacto. Como si Cole Porter siguiera siendo el gran soltero de oro. Como si Burt Bacharach acabase de componer The Look of Love. Y todo ello, sin moverse -ni física ni mentalmente- de su Sheffield natal. Un crooner crepuscular que no había cumplido ni los 40 cuando convirtió este Coles Corner -lugar favorito de los amantes de Sheffield– en una de las esquinas más elegantes de la década. Bonito hasta decir basta.

LCD Soundsystem LCD Soundsystem
James Murphy es otro gran pope. Por ser capo de DFA, uno de los sellos más influyentes -¿el más?- de la década; y, sobre todo, uno de las personas más y mejor informadas musicalmente de los últimos 10 años. Todo ese saber -y un envidiable sentido de lo que se puede bailar- se vuelca en su LCD Soundsystem y canciones como Losing My Edge: en esencia, el sueño húmedo de cualquier melómano radical, enloquecido y enfermo -¿alguien ha levantado la mano por aquí?- que se precie. Pero resulta que esa, o la deliciosamente oligofrénica Yeah, en realidad, no forman parte del disco. Bueno, sí, pero sobre todo fueron un allanar el camino para que Daft Punk tocaran en su casa (Daft Punk is Playing at my House) con una infiltración disco (Disco Infiltrator) para ayudar a que esto fuera un gran lanzamiento (Great Release). Imparable y refrendado en The Sound of Silver (2007).

Jamie Lidell Multiply
La parada imprescindible en el fascinante camino que Jamie Lidell ha recorrido desde la electrónica ennegrecida de Super_Collider hasta el soul, a secas, de JIM (2008). Tiene lo mejor de ambos mundos además de mucho, mucho funk heredado de los grandes: Prince y Sly Stone. Para bailar y multiplicarse.

M.I.A. Arular
Esta londinense de origen tamil se revela/rebela ya en su debut como una mujer rabiosamente independiente, inteligente, revoltosa, cadenciosa… una ametralladora de proclamar ritmos incendiarios que deslumbró a la vez a 3 productores tan dispares como Steve McKey (guitarrista de Pulp), Diplo (propagador fundamental de los ritmos globales) y Richard X. Pero M.I.A. siempre impone su personalidad colorista, ruda y bailarina por encima de la de sus colaboradores. El disco que contiene Pull Up the People, Galang, Bucky Done Gun y Sunshowers. menos ¡Y aún falta Kala (2007)! En el Top Ten de la década.

Róisín Murphy Ruby Blue
Nota previa para los que pensaron que Róisín era simplemente la voz de Moloko. Que ya es decir, por cierto, dada su fascinante forma de cantar. Bien, desde la ruptura del dúo, Mark Brydon se ha dedicado a… ¿perdón? ¿construir su nuevo estudio de grabación? ¿y lleva ya 6 años? Vale, pues ella, mientras, ha publicado dos discos fantásticos. Éste, el primero, en connivencia con el gran Matthew Herbert. Ruidos fascinantes para oídos y pies con la dosis de maravillosa locura que se les presupone a ambos. Y momentos de gloria que se llaman Sinking Feeling o If We’re in Love. Delicioso.

The New Pornographers
Twin Cinema

Dan Bejar (Destroyer), A C Newman (Zumpano, autor aquí del 99% de las canciones) y la también solista Neko Case forman el núcleo duro de los siempre numerosos y mutantes New Pornographers, el típico proyecto paralelo que acaba fagocitando a los originales por aquello de que la unión hace la fuerza… y en este caso, muchas y variadas son las fuerzas implicadas. Aquí se pusieron todos de acuerdo para hacerlo mejor que nunca. Ojo: mejor que nunca… contando a todos sus otros alias, grupos, escapadas… ¡Aaah! Todo parece taaan fácil y fluido…

Sleater-Kinney The Woods
¡Qué barbaridad! Una andanada tras otra de rock ruidoso, agrio y abrasivo. Sin tregua aparente. Pero siempre con un momento para pararse, reflexionar, anclar los pies y arrancar otra vez con fuerzas redobladas. La mejor despedida para el trío de Olympia. Un paso más en el caos estructurado que tomó forma en el anterior e igualmente grandioso One Beat (2002). Qué grande verlas un año después en el Primavera Sound escupiendo estas y otras grandes canciones de punk. Vibrantes, poderosas, agresivas, dolorosas, emotivas. Únicas.

Stars Set Yourself on Fire
Cuando no queda nada por quemar, tienes que prenderte fuego. Con esas palabras se abre Set Yourself on Fire… y aquí los primeros en arder son los propios Stars. Para contarnos, por ejemplo, que la belleza no tiene edad (Ageless Beauty) y que mientras todos los ex-amantes han muerto (Your Ex-lover is Dead) nosotros sobrevivimos un año más (Calendar Girl). Luego, claro, ardemos nosotros. Bendita manía la de los canadienses de hacer un pop maravilloso e indefinible, a medio camino (y con desvíos imprevisibles) entre la tradición británica y la yanqui. Y de compartir proyectos. Los capi de Stars (Amy Milan y Torquil Campbell) forman parte también de los insignes Broken Social Scene y ella, además, graba en solitario.

Sufjan Stevens Illinoise
El Señor Stevens es uno de los músicos fundamentales de esta década. Publicó su debut en 2000 y -por desgracia- lleva tan sólo tres entregas de un proyecto inabordable: dedicar un disco a cada uno de los Estados de la Unión. Illinois fue precisamente el tercero -y el más grande- tras Michigan (2003) y Seven Swans (2004). Sufjan es, de largo, el que mejor ha sabido disparar las armas de ese pop barroco, orquestal o de cámara que tanto predicamento ha tenido en los últimos años. Se defiende igual de bien él solito con un banjo destemplado que arropado por orquesta y coro ¿Por qué? Porque su materia prima es de primerísima caliudad. Pásenme, por favor, temas del pelaje de Come On! Feel the Illinoise! o -¡madre mía!- Chicago. Uno de los ¿10? ¿5? ¿3? mejores discos de la década. Sublime.

The Wedding Present Take Fountain
David Gedge grababa su primer disco en 9 años con los Wedding Present tras la etapa Cinerama. Y le pilla en un estado de forma envidiable. Take Fountain propicia el encuentro entre la urgencia de los primeros y el reposo de los segundos. De hecho, estas canciones iban a ser el cuarto disco de Cinerama y no el séptimo de nuestro regalo de boda favorito. Y quizá por eso escuchamos a Gedge cantando y no ladrando la letra de fantástica Interstate 5… para recuperar gran parte del desdén vocal de antes en la no menos grande I’m From Further North Than You… y dejarse llevar del todo en Ringway to SeaTac.

Lo mejor de la década 10: mejores discos nacionales 2004

Llegamos al Ecuador de estas listas paridas con sangre, sudor y lágrimas. Aquí, igual que en la de extranjeros de 2004, hay una pequeña trampa. Nada más empezar. Pero necesaria, también. A por ese Top 5 ¡Ufff!

Astrud Performance / Todo nos parece una mierda
Decir que Astrud es el grupo -o dúo, si preferen- español más inteligente y con más personalidad de los últimos años no es descubrir gran cosa, pero es que HAY que decirlo. Por si acaso se nos olvida. Por no hablar de su constante capacidad de reinvención. Y Performance es su mejor reencarnación de la década (Todo nos parece una mierda). Aparentemente, la más convencional (CD) y, a su manera, cotidiana (Masaje) y romántica (He vuelto). Pero es que en el extraño mundo de Manolo y Genís nada es lo que parece (Todo da lo mismo). Aún así, para compensar y ser convenientemente cínico y moderno, se añade el EP que lo precedió: Todo nos parece una mierda, en el que brilla como el sol el portentoso y devastador Capricho español: Nuestros poetas y Hay un hombre en España, no hay nada más que añadir.

Falete Amar duele
Si hacen un gran esfuerzo, quizá puedan volver a 2004, mucho antes de que Falete se convirtiera en carne de telebasura. Cuando era, ni más ni menos, el elegido como único y verdadero sucesor de la más grande. Buscando como ella su sitio entre el flamenco, el pop y la copla. Y encontrándolo en cualquiera de los tres lugares con poderío, fuerza, desgarro y una voz magistral. El repertorio de este debut incluye tres Rocíos (todas de Manuel Alejandro, quien un par de años más tarde le compondría al completo el irregular Puta mentira), un Bambino y una Lupe. Pero también el bolero cubano de Ivette Marchand que lo titula, Palabras para Julia, un original de la cantaora Mayte Martín -la preciosa S.O.S., quizá la gran joya del disco- y hasta un José Alfredo Jiménez. Y Falete templa, torea de salón y corta dos orejas en casi todas esas plazas, lo cual dice bastante de su versatilidad. Por desgracia, (casi) todo lo que ha ido viniendo después ha sido apartarse poco a poco de un camino recto y serio, de artista grande, para que asomaran demasiado pronto unas descomunales ínfulas de diva que devoraron al grandísimo intérprete que se esconde bajo las túnicas y los sayones. Su cuarto último disco hasta la fecha, ¿Quién te crees tú? 2008 -hay que joderse, publicado justo al hilo del dichoso falso secuestro- es un desatino acojonante. Sobre todo, su asesinato sin compasión del Para vivir de Pablo Milanés. Una pena, penita, pena…

Fangoria Arquitectura efímera
Madre mía qué mal está envejeciendo este otro dúo. Sin duda, este fue su último gran momento. Y prácticamente el fin de su relevancia artística. En Arquitectura efímera, Gara y Canut encajan como nunca con Carlos Jean. Y aunque las inmensas Eternamente inocente y No sé qué me das están en el anterior Naturaleza muerta (2001), aquí suben el nivel medio de las composiciones. Composiciones del dúo, sí, pero -ojito- con la más que estimable colaboración de los casi nunca reconocidos y habituales Pablo Sycet y Lucho Prosper, entre otros… como la micropoetisa Ajo, artífice en parte de la estupenda Retorciendo palabras, punto de inflexión y cima de un completo y complejo ciclo de canciones sobre el amor (eminentemente) otoñal, (casi siempre) desencantado y (por lo general) de vuelta de todo. Los títulos hablan: Miro la vida pasar, Entre mil dudas, Interior de una nave espacial abandonada, La mano en el fuego…

Antònia Font Taxi
La culminación del peculiar universo creado por Joan Miquel Oliver y amigos. Nunca mejor dicho, lo de universo. Rock-pop-folk-rap-flamenco y lo que haga falta -la etiqueta poco importa ante su despliegue de ingenio- para dar fuelle a letras sobre astronautas perdidos, robots que se sienten solos y viajes interplanetarios para domingueros cantadas en mallorquín. Un disco lleno de humor, ideas, inteligencia y fina ironía, pero sin perjuicio de esos momentos perfectos que hielan el corazón: Armando rampas o Càpsula d’emergència. Ciencia ficción y tecnología al alcance de cualquiera con un poco de imaginación. Con el disco, un libro alusivo a los protagonistas de estas fantásticas canciones y el dvd Acronia i Col·lapse del Dr. Polanski. Escapismo de lujo.

Josele Santiago Las golondrinas etcétera O de cómo Josele Santiago se convirtió definitivamente en un clásico de la música popular española tres años después de la separación de los Enemigos. Ya sabíamos que era un grandísimo compositor y un idiosincrático cantante; pero en solitario afina, refina y hace del casticismo arte. Emociones broncas desgranadas en compañía de Mastretta, que también aplica el menos es más en la producción. Con músicos como el gran Ricardo Moreno o dos de sus actuales Menudencias: Pablo Novoa y Luca Frasca. Canciones para la historia: Ole papa, Mierda de mago, Sin perdón dormid o Mi prima y sus pinceles… No se preocupen: Josele volverá a pintar por aquí sus Garabatos

Lo mejor de la década 9: mejores discos extranjeros 2004

Esta novena entrega -la del año de gloria del rock canadiense- empieza con una pequeña trampa. Aunque ya se avisó en la primera, relean si lo creen necesario. Cuestión pura de estrategia y estructura: el primer disco de esta lista-quizá EL DISCO de la década- salió en septiembre de 2004… pero sólo en Norteamérica. Aquí no se publicó hasta febrero de 2005. Pero, oigan, por dos cochinos meses…

Arcade Fire Funeral
Con o sin trampa, este disco es -como mínimo- Gloria Bendita. Prácticamente no sobra ni una corchea. Está parido en Montreal, la ciudad que más alegrías ha dado al pop en esta década. Por un grupo mayúsculo -y no sólo en número: a él se asocian por distintas vías proyectos tan interesantes como Bell Orchestre o Final Fantasy: muy pronto en esta pantalla-, punta de lanza del rock canadiense de los últimos años, que se crece -a veces en número, casi siempre en resultados- en directo. Funeral contiene una de las grandísimas canciones -quizá LA CANCIÓN POP– de estos diez años: Neighbourhood #2 (Laika); acompañada por un buen puñado de himnos para crecer(se) con cada escucha. Vitales, épicos, reconfortantes… geniales. Y todo esto sin (aparente) esfuerzo. Arcade Fire sólo han publicado un disco más (Neon Bible, 2007) que baja un poco el listón… pero es que no se puede volver a llegar tan alto, oigan.

Broken Social Scene You Forgot It in People
Seguimos en Canadá -ahora en Toronto-, seguimos hablando de cosas serias, seguimos con un grupo cuyo fuego ha alimentado a otros proyectos de gran interés (Feist, Metric o Stars: más sobre estos últimos en 2005) y que ha dinamizado aún más la -como poco- espectacular escena canadiense de los últimos años. You Forgot It in People se publicó en 2002, pero no llegó a España hasta 2 años después; con envoltorio distinto pero -por suerte- idéntico contenido. Efervescente, tremendamente ameno y variado, chirriante, deliciosamente ruidoso, con disparos en direcciones muy distintas pero (muy) raramente errados.

Nick Cave & The Bad Seeds Abattoir Blues / The Lyre of Orpheus
Si el caldo es así de bueno, mejor que te sirvan dos tazas. Se supone que la primera es de sabor más intenso y la segunda hay que dejarla reposar, pero las fronteras líquidas acaban diluidas entre gospel con sabor a punk, rock con sabor a clásico agitado y una audacia que sorprendía a esas alturas de su carrera. Sorprendía, aunque Nick y Semillas apenas habían bajado (relativamente) la guardia en The Boatman’s Call (1997), No More Shall We Part (2001) y Nocturama (2003); pero es que volvería(n) a sorprender -¡y cómo!- con Grinderman (esperen a 2007) y Dig, Lazarus, Dig!! (2008). Coño, si es que, convertido en lo habitual, a lo mejor ya no deberia sorprender: Cave sigue siendo un puto genio y ya está.

CocoRosie La maison de mon rêve
Dos hermanas –Blanca y Sierra Casady– esencialmente locas. De origen indio norteamericano, afincadas sobre todo en Francia, con conexión islandesa y amigos como Devendra Banhart o Antony. Ahí es nada. Locas por las melodías de juguete, los ruiditos y, en general, por las soluciones extravagantes. Se han ido apagando con los discos pero aquí, en el primero, había melodías subyugantes e ideas de sobra. Ideas disparatadas, coquetas, jugetonas… y locas, claro. Y eso que Touch & Go tuvo que convencerlas para que lo editaran: ellas querían distribuirlo únicamente entre amigos. Ángeles terribles, como dice la canción que abre el álbum.

Drive-By Truckers The Dirty South
Aquí están otra vez los chicos rudos -¿Ahora también sucios?- del sur: concretamente de Athens, Georgia ¿Dos años seguidos? Sí ¿Con dos discos seguidos? Sí ¿Pasa algo? No, que elegir sólo uno era imposible. Rock a la vez musculoso, melancólico y emocionante. Una de las bandas imprescindibles de la primera mitad de la década. Y punto. Que sí, joder. Perdonen la insistencia. Y luego, escúchense The Day John Henry Died o el homenaje a cierta Band a la que deben bastante: Danko / Manuel.

Franz Ferdinand Franz Ferdinand
¿Recuerdan cuando el revival post-punk era interesante? Pues Franz Ferdinand con su debut lo convirtieron además en algo divertido, fresco… y hasta lo llevaron a las listas de ventas con una de las canciones imprescindibles de estos diez años y, a la vez, en cualquier sarao que se precie: Take Me Out. En directo siempre dan la talla y encima van arregladitos como un pincel: Alex Kapranos es un tipo culto y elegante… y hasta ha publicado un libro de gastronomía sonora. Lo que viene siendo un icono de la década. Eso sí: por culpa de Franz Ferdinand tenemos a Kaiser Chiefs, Art Brut, Maxïmo Park y unos cuantos más dando todavía el coñazo.

Lali Puna Faking the Books
Bonito y frío hasta decir basta… basta escuchar los cuatro gélidos y emocionantes minutos de la canción titular para que a uno se le hiele el corazón. Y luego seguir hasta el absoluto despiece sintético/emocional en la tercera fase. La primera, el ensayo, se llamó Tridecoder (1999). La segunda, para sentar las bases, Scary World Theory (2001). Y aquí uno ya se tiene que rendir. Después, el silencio. Parece ser que en 2010, más ¿y mejor? Difícil.

Low The Great Destroyer
Pese a haber alcanzado lo más alto con Things We Lost in the Fire (2001) y Trust (véase 2002), Low siguen creciendo; ahora hacia afuera, pero sin perder su esencia mágica y casi mística… o sin casi; primero afilando las guitarras y tocando un poquito más deprisa en The Great Destroyer, construyendo de paso dos hit singles para un mundo ideal: Monkey y California. Luego… de otra manera en Drums and Guns, espérense a 2007. Y mientras tanto véanlos cuando puedan en directo, por favor.

Modest Mouse Good News for People Who Love Bad News
Flipé con ellos en el Primavera Sound de 2007, época en la que formaba parte del grupo el mismísimo Johnny Marr y presentaban el no menos suculento “We Were Dead Before the Ship Even Sank”. Pensé erróneamente que debían formar parte de la Armada Canadiense (no: son estadounidenses de Issaqua, Washington) y que si Arcade Fire eran los épicos y Broken Social Scene los caóticos, Modest Mouse eran… ¿los más divertidos? Por el entonces del disco eran un cuarteto más o menos ampliado a sexteto, amén de las colaboraciones de Flaming Lips o Dirty Dozen Brass Band. Sus 16 canciones forman un entretenido, variado y conmovedor collage pop con más de un toque (y dos) de locura. Necesaria.

Patti Smith Trampin’
Patti Smith sacó en 2004 su disco más crudo e intenso en años. Con sospechosos habituales como Lenny Kaye y Jay Dee Daugherty echando más que una mano. Momentos fieros como Jubilee o Gandhi se alternan con esas nanas circulares y en crescendo en las que Patti sigue siendo una auténtica maestra, léase Cartwheels. Tampoco es posible olvidar los dos conciertos –Primavera Sound: a lo grande, que no a lo lejos; La Casa Encendida, muy de cerca- vividos 3 años después.

Kanye West The College Dropout
Kanye West es una de las mejores cosas que le ha podido pasar al hip hop en esta década. Para empezar, fue co-productor de The Blueprint de Jay-Z (2001, se ha quedado cerquita de aparecer en estas listas), quien prefirió tenerle en su sello como productor que como posible competidor. Finalmente logró editar en el este tratado del hip hop contemporáneo grabado entre 1999 y 2003 y construido desde el soul, el funk y lo mejorcito del r’n’b con temazos como We Don’t Care o Jesus Walks. Después, otro disco fantástico (Late Registration, 2005) , uno notable (Graduation, 2007) y un despropósito acojonante (808’s & Heartbreak, 2008).

Jim White Drill a Hole in that Substrate and Tell Me what You See
Si no existiera habría que inventarle. Llegó prometiendo mogollón con su Wrong-Eyed Jesus (1997). Y nos dio aún más gracias a discos como éste. Un viaje surrealista pero ciertamente hermoso, pantanoso, histérico y pasado de vueltas al Sur de Estados Unidos. Ojo, coproducido por Joe Henry y con el concurso de Aimee Mann o Bill Frisell. En 2004, encima, protagonizó un documental acojonante de Andrew Douglas en el que seguía buscando a su Wrong-Eyed Jesus en su Sur… y en compañía de otras anomalías musicales como The Handsome Family, David Eugene Edwards de 16 Horsepower y Johnny Dowd. Un francotirador imprescindible en estos tiempos de miopía.

Brian Wilson Smile
Brian pudo por fin sonreír. El sueño de Smile se ha hecho realidad, declaró Wilson el 20 de febrero de 2004, tras presentar -por fin- estas canciones en directo, unos meses antes de -por fin- grabarlas y editarlas: 38 años después de encerrarse a intentar edificar la gran obra maestra del pop tal y como lo conocemos. Y volverse loco. No falta en éstesudiyéi una parte de melomanía feroz y a todas luces excesiva, otra de nostalgia de tiempo no vivido, otra más de deseo de que la magia no tenga truco esta vez. Lo tiene, claro, pero aunque no pueda ser lo mismo, aunque nunca pueda ser ese Smile, aunque Brian siga malito y su voz haya perdido la inocencia y a veces suene demasiado oscura y espesa, aunque su talento, hecho añicos, sólo sea un pálido reflejo de lo que pudo haber sido… el disco es una preciosidad, está hecho con un cariño y un respeto enormes y a veces aún sorprende por su osadía. Añadan sonrisas y lagrimones como puños, además, cuando vino a presentarlo al FIB.

Xiu Xiu Fabulous Muscles
Músculos fabulosos, y retorcidos, los de Jamie Stewart. Un trayectoria impecable, la de sus Xiu Xiu. Aquí, mejor que nunca. Expresionismo abstracto. Cortantes emociones post-punk. Electrónica histérica. Gritos primitivos. Amenazas en rosa eléctrico. Discazo.

!!! Louden Up Now
El grupo sin letras… en más de un sentido ¿Cómo se pronuncian tres exclamaciones? Bailando sin parar. Ritmo puro. O, según ellos, algo así como Chk, Chk Chk. Pero ¿Qué más da? Junto con un tal James Murphy, una tal M.I.A. (más sobre ambos en 2005) y muy pocos más se inventaron el auténtico Baile Moderno, el dance del siglo 21. Primero nos asaltaron los pies y las orejas con Me & Giulianni… y luego le dieron forma con este debut. Eso sí, no se puede uno conformar con el disco, sobre todo hay que verlos -perdón, bailarlos- sobre un escenario. Por desgracia, la inspiración no les llegó para el siguiente -y algo decepcionante- Myth Takes (2007).

Trío de Reinas…

… que pudo haber sido Póker. Faltó Shannon Wright, a cuyo concierto no acudió éstesudiyéi por motivos totalmento ajenos a sus intereses. Pero para compensar hubo Joy in Repetition (y esto es una pista) con una de ellas.

1) Reina de corazones
De cómo Alondra Bentley se come al público desde lo sutil. Voz joven, fina y suave. Pero profunda, oscura y encallecida. Un corazón joven con heridas antiguas. Y un torrente de canciones bonitas. Folk, country, pop. Primera Dama.

2) Reina de tréboles
Dayna Kurtz, la de la repetición. Hubo suerte suficiente como para verla 2 veces: en Caracol, con su banda, Blue Mountain, sonora y poderosa; en El Clandestino, sola, relajada, cercana. Dos repertorios, dos maneras, dos momentazos. En la segunda, la garganta curada in situ con whiskey escocés. En ambas, las mangas llenas de ases: decenas de canciones, propias y ajenas, afiladas para arañar bien los oídos… vozarrón, imponente presencia, esa forma especial de tocar la acústica, el slide, la eléctrica, el banjo… Fascinación.

3) Reina de espadas
Joan As Police Woman. Joan Wasser y su actual escudero, Timo Ellis: batería, guitarra, bajo, ukelele… Dos Señores de los Malos Pelos disparando espadas que se clavan en la piel, en los oidos, en la cabeza… Joan fantástica, divertida, loca, pasada de vueltas, caminando entre lo sublime, lo improvisado, lo vibrante. Mucho más rápida y animada que en anteriores ocasiones. Y con un punto extra de esquizofrenia, el mismo que tiene Cover, su disparatada colección de versiones: Sonic Youth, Iggy Pop, Jimi Hendrix, Public Enemy, Britney Spears a su manera… Y, como siempre, un puñado de canciones inéditas. Benditas heridas.

In the mix Alondra Bentley Ashfield Avenue
In the mix Dayna Kurtz American Standard
In the mix Joan As Police Woman Cover

(Y los 3, firmados por las Reinas)

PD: Entrada revisada el 19/10/09 y el 23/11/09

Lo mejor de la década 8: mejores discos nacionales 2003


Elbicho Elbicho
¡Qué coño! ¡Ni flamenquito ni mestizaje! Señores, que esto es muy serio. Tanto como unos Triana del siglo 21. Comandados por la voz prodigiosa (y preciosa) de Miguel Campello. Con un despliegue sonoro rico e imaginativo de cojones. Tienen 3 discos, y elegir 1 -éste, el primero- ha sido francamente complicado. Como lo es destacar una canción. O explicar la magia de su sonido. Por acabar con un dato objetivo: en este álbum colaboran Jorge Pardo, Eva Durán, Carles Benavent, Diego Carrasco, Ara Malikian y Tino di Geraldo ¿Flamenquito, dicen?

La Excepción ¡Cata cheli!
Desde el PanBen con humor… Es difícil reírse con el rap (que no del rap) español. Con estos, sí se puede. Pero, además, como lo primero que no se toman en serio -al menos en este primer disco- es a sí mismos, Langui y el Gitano Antón son capaces de expresarse sin necesidad (casi) de absurdos orgullos suburbiales. Añadan el factor sorpresa, algunas bases de primera (cortesía de Frank T y La Dako Style) y pelotazos entretenidídimos como Hoy frescuni, Zapato ortopédico, Oye compai o Amos chacho.

Kikí D’akí Mi colección
¿Quién se esperaba ésto? María José Serrano, cantante de Las Chinas, alias Kikí D’akí, publicaba un mítico EP en 1984 con canciones de Fernando Márquez El Zurdo para desparecer del mapa poco después. En realidad, hubo más grabaciones de Kikí en el 86: al menos otras cuatro, escritas por Sergio López de Haro. Canciones que se volvieron a grabar para esta colección… junto a la fantástica El futuro del EP, otros dos temas escritos por El Zurdo -uno de ellos con Joe Borsani– y cuatro inéditos más de López de Haro. El resultado es deslumbrante. Sencillo, modesto y mágico, casi como la primera vez. Y lo mejor: el resurgir, 6 años después, continúa.

Manta Ray Estratexa Se intenta no repetir grupo en estas listas pero con Manta Ray es imposible. Con los años, con los discos, matizan y perfeccionan su discurso. Noise, kraut, drone, minimalismo… pero siempre a su manera. Qué bien les sienta aquí el castellano. Qué poco se nota la ausencia de Nacho Vegas, llamado a otros des(a)tinos. Qué gozada escuchar estas canciones en directo. Qué niño soy.

Piratas Relax
¿Ultrasónica (2001) o Relax? ¿A quién quieres más, a papá o a mamá? El primero, destaca por las canciones (Años 80, Teching, El equilibrio es imposible…); el segundo acaba siendo el elegido por las atmósferas y el conjunto. El equilibrio es posible: hay Respuestas. La despedida de Piratas es silenciosa pero importante; susurrada pero altisonante; Inerte pero de peso. Inteligente. Y ayuda mucho el concurso de uno de los más grandes productores españoles de todos los tiempos: Suso Sáiz.