Lo mejor de la década 9: mejores discos extranjeros 2004

Esta novena entrega -la del año de gloria del rock canadiense- empieza con una pequeña trampa. Aunque ya se avisó en la primera, relean si lo creen necesario. Cuestión pura de estrategia y estructura: el primer disco de esta lista-quizá EL DISCO de la década- salió en septiembre de 2004… pero sólo en Norteamérica. Aquí no se publicó hasta febrero de 2005. Pero, oigan, por dos cochinos meses…

Arcade Fire Funeral
Con o sin trampa, este disco es -como mínimo- Gloria Bendita. Prácticamente no sobra ni una corchea. Está parido en Montreal, la ciudad que más alegrías ha dado al pop en esta década. Por un grupo mayúsculo -y no sólo en número: a él se asocian por distintas vías proyectos tan interesantes como Bell Orchestre o Final Fantasy: muy pronto en esta pantalla-, punta de lanza del rock canadiense de los últimos años, que se crece -a veces en número, casi siempre en resultados- en directo. Funeral contiene una de las grandísimas canciones -quizá LA CANCIÓN POP– de estos diez años: Neighbourhood #2 (Laika); acompañada por un buen puñado de himnos para crecer(se) con cada escucha. Vitales, épicos, reconfortantes… geniales. Y todo esto sin (aparente) esfuerzo. Arcade Fire sólo han publicado un disco más (Neon Bible, 2007) que baja un poco el listón… pero es que no se puede volver a llegar tan alto, oigan.

Broken Social Scene You Forgot It in People
Seguimos en Canadá -ahora en Toronto-, seguimos hablando de cosas serias, seguimos con un grupo cuyo fuego ha alimentado a otros proyectos de gran interés (Feist, Metric o Stars: más sobre estos últimos en 2005) y que ha dinamizado aún más la -como poco- espectacular escena canadiense de los últimos años. You Forgot It in People se publicó en 2002, pero no llegó a España hasta 2 años después; con envoltorio distinto pero -por suerte- idéntico contenido. Efervescente, tremendamente ameno y variado, chirriante, deliciosamente ruidoso, con disparos en direcciones muy distintas pero (muy) raramente errados.

Nick Cave & The Bad Seeds Abattoir Blues / The Lyre of Orpheus
Si el caldo es así de bueno, mejor que te sirvan dos tazas. Se supone que la primera es de sabor más intenso y la segunda hay que dejarla reposar, pero las fronteras líquidas acaban diluidas entre gospel con sabor a punk, rock con sabor a clásico agitado y una audacia que sorprendía a esas alturas de su carrera. Sorprendía, aunque Nick y Semillas apenas habían bajado (relativamente) la guardia en The Boatman’s Call (1997), No More Shall We Part (2001) y Nocturama (2003); pero es que volvería(n) a sorprender -¡y cómo!- con Grinderman (esperen a 2007) y Dig, Lazarus, Dig!! (2008). Coño, si es que, convertido en lo habitual, a lo mejor ya no deberia sorprender: Cave sigue siendo un puto genio y ya está.

CocoRosie La maison de mon rêve
Dos hermanas –Blanca y Sierra Casady– esencialmente locas. De origen indio norteamericano, afincadas sobre todo en Francia, con conexión islandesa y amigos como Devendra Banhart o Antony. Ahí es nada. Locas por las melodías de juguete, los ruiditos y, en general, por las soluciones extravagantes. Se han ido apagando con los discos pero aquí, en el primero, había melodías subyugantes e ideas de sobra. Ideas disparatadas, coquetas, jugetonas… y locas, claro. Y eso que Touch & Go tuvo que convencerlas para que lo editaran: ellas querían distribuirlo únicamente entre amigos. Ángeles terribles, como dice la canción que abre el álbum.

Drive-By Truckers The Dirty South
Aquí están otra vez los chicos rudos -¿Ahora también sucios?- del sur: concretamente de Athens, Georgia ¿Dos años seguidos? Sí ¿Con dos discos seguidos? Sí ¿Pasa algo? No, que elegir sólo uno era imposible. Rock a la vez musculoso, melancólico y emocionante. Una de las bandas imprescindibles de la primera mitad de la década. Y punto. Que sí, joder. Perdonen la insistencia. Y luego, escúchense The Day John Henry Died o el homenaje a cierta Band a la que deben bastante: Danko / Manuel.

Franz Ferdinand Franz Ferdinand
¿Recuerdan cuando el revival post-punk era interesante? Pues Franz Ferdinand con su debut lo convirtieron además en algo divertido, fresco… y hasta lo llevaron a las listas de ventas con una de las canciones imprescindibles de estos diez años y, a la vez, en cualquier sarao que se precie: Take Me Out. En directo siempre dan la talla y encima van arregladitos como un pincel: Alex Kapranos es un tipo culto y elegante… y hasta ha publicado un libro de gastronomía sonora. Lo que viene siendo un icono de la década. Eso sí: por culpa de Franz Ferdinand tenemos a Kaiser Chiefs, Art Brut, Maxïmo Park y unos cuantos más dando todavía el coñazo.

Lali Puna Faking the Books
Bonito y frío hasta decir basta… basta escuchar los cuatro gélidos y emocionantes minutos de la canción titular para que a uno se le hiele el corazón. Y luego seguir hasta el absoluto despiece sintético/emocional en la tercera fase. La primera, el ensayo, se llamó Tridecoder (1999). La segunda, para sentar las bases, Scary World Theory (2001). Y aquí uno ya se tiene que rendir. Después, el silencio. Parece ser que en 2010, más ¿y mejor? Difícil.

Low The Great Destroyer
Pese a haber alcanzado lo más alto con Things We Lost in the Fire (2001) y Trust (véase 2002), Low siguen creciendo; ahora hacia afuera, pero sin perder su esencia mágica y casi mística… o sin casi; primero afilando las guitarras y tocando un poquito más deprisa en The Great Destroyer, construyendo de paso dos hit singles para un mundo ideal: Monkey y California. Luego… de otra manera en Drums and Guns, espérense a 2007. Y mientras tanto véanlos cuando puedan en directo, por favor.

Modest Mouse Good News for People Who Love Bad News
Flipé con ellos en el Primavera Sound de 2007, época en la que formaba parte del grupo el mismísimo Johnny Marr y presentaban el no menos suculento “We Were Dead Before the Ship Even Sank”. Pensé erróneamente que debían formar parte de la Armada Canadiense (no: son estadounidenses de Issaqua, Washington) y que si Arcade Fire eran los épicos y Broken Social Scene los caóticos, Modest Mouse eran… ¿los más divertidos? Por el entonces del disco eran un cuarteto más o menos ampliado a sexteto, amén de las colaboraciones de Flaming Lips o Dirty Dozen Brass Band. Sus 16 canciones forman un entretenido, variado y conmovedor collage pop con más de un toque (y dos) de locura. Necesaria.

Patti Smith Trampin’
Patti Smith sacó en 2004 su disco más crudo e intenso en años. Con sospechosos habituales como Lenny Kaye y Jay Dee Daugherty echando más que una mano. Momentos fieros como Jubilee o Gandhi se alternan con esas nanas circulares y en crescendo en las que Patti sigue siendo una auténtica maestra, léase Cartwheels. Tampoco es posible olvidar los dos conciertos –Primavera Sound: a lo grande, que no a lo lejos; La Casa Encendida, muy de cerca- vividos 3 años después.

Kanye West The College Dropout
Kanye West es una de las mejores cosas que le ha podido pasar al hip hop en esta década. Para empezar, fue co-productor de The Blueprint de Jay-Z (2001, se ha quedado cerquita de aparecer en estas listas), quien prefirió tenerle en su sello como productor que como posible competidor. Finalmente logró editar en el este tratado del hip hop contemporáneo grabado entre 1999 y 2003 y construido desde el soul, el funk y lo mejorcito del r’n’b con temazos como We Don’t Care o Jesus Walks. Después, otro disco fantástico (Late Registration, 2005) , uno notable (Graduation, 2007) y un despropósito acojonante (808’s & Heartbreak, 2008).

Jim White Drill a Hole in that Substrate and Tell Me what You See
Si no existiera habría que inventarle. Llegó prometiendo mogollón con su Wrong-Eyed Jesus (1997). Y nos dio aún más gracias a discos como éste. Un viaje surrealista pero ciertamente hermoso, pantanoso, histérico y pasado de vueltas al Sur de Estados Unidos. Ojo, coproducido por Joe Henry y con el concurso de Aimee Mann o Bill Frisell. En 2004, encima, protagonizó un documental acojonante de Andrew Douglas en el que seguía buscando a su Wrong-Eyed Jesus en su Sur… y en compañía de otras anomalías musicales como The Handsome Family, David Eugene Edwards de 16 Horsepower y Johnny Dowd. Un francotirador imprescindible en estos tiempos de miopía.

Brian Wilson Smile
Brian pudo por fin sonreír. El sueño de Smile se ha hecho realidad, declaró Wilson el 20 de febrero de 2004, tras presentar -por fin- estas canciones en directo, unos meses antes de -por fin- grabarlas y editarlas: 38 años después de encerrarse a intentar edificar la gran obra maestra del pop tal y como lo conocemos. Y volverse loco. No falta en éstesudiyéi una parte de melomanía feroz y a todas luces excesiva, otra de nostalgia de tiempo no vivido, otra más de deseo de que la magia no tenga truco esta vez. Lo tiene, claro, pero aunque no pueda ser lo mismo, aunque nunca pueda ser ese Smile, aunque Brian siga malito y su voz haya perdido la inocencia y a veces suene demasiado oscura y espesa, aunque su talento, hecho añicos, sólo sea un pálido reflejo de lo que pudo haber sido… el disco es una preciosidad, está hecho con un cariño y un respeto enormes y a veces aún sorprende por su osadía. Añadan sonrisas y lagrimones como puños, además, cuando vino a presentarlo al FIB.

Xiu Xiu Fabulous Muscles
Músculos fabulosos, y retorcidos, los de Jamie Stewart. Un trayectoria impecable, la de sus Xiu Xiu. Aquí, mejor que nunca. Expresionismo abstracto. Cortantes emociones post-punk. Electrónica histérica. Gritos primitivos. Amenazas en rosa eléctrico. Discazo.

!!! Louden Up Now
El grupo sin letras… en más de un sentido ¿Cómo se pronuncian tres exclamaciones? Bailando sin parar. Ritmo puro. O, según ellos, algo así como Chk, Chk Chk. Pero ¿Qué más da? Junto con un tal James Murphy, una tal M.I.A. (más sobre ambos en 2005) y muy pocos más se inventaron el auténtico Baile Moderno, el dance del siglo 21. Primero nos asaltaron los pies y las orejas con Me & Giulianni… y luego le dieron forma con este debut. Eso sí, no se puede uno conformar con el disco, sobre todo hay que verlos -perdón, bailarlos- sobre un escenario. Por desgracia, la inspiración no les llegó para el siguiente -y algo decepcionante- Myth Takes (2007).

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4 Comments

  1. A mí, “Funeral” también me parece el disco de la década y estoy de acuerdo con el razonamiento que le lleva a incluirlo en la lista de 2004. Por desgracia, si se lo aplicase a la lista de 2000, mandaría a las 69 canciones de amor a la década de los 90…

    Eniténdame que tampoco es que lo vea excesivamente objetable. Si no recuerdo mal, 'Rollin Stone' ya hizo algo parecido hace 20 años cuando escogió “London Calling” como el mejor disco de los 80.

    Un saludo, estenuestrodiyéi.

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