Menudillos 11: Perdiendo el hilo

Cociendo, a fuego lento, otra sopa de menudillos sonoros. En el “plato” se han acabado revolviendo el tecno improvisado de Studio OST; la gélida y atrayente oscuridad con la que abrasan -perdonen la redundancia- Hielo en Varsovia; una triste y rocambolesca historia en la que se revuelcan, enferman, nacen y mueren los -¡sorpresa!- muy interesantes hijos metálicos del difunto Ronnie James Dio: Last In Line; la apretada agenda concertil de -ay, el pareado- abril en El Sol; el potente soul anglo-madrileño-australiano de Shirley Davis & The Silverbacks; esa obra maestra con sabor a disco del año de Black Mountain llamada “IV” que los canadienses (casi) bordaron en directo con el apoyo de The Backhomes; sustanciosos avances festivaleros de los “verduscones” Tomavistas -en pleno parque madrileño- y Vida, “donde la naturaleza es cabeza de cartel”; y una doble recuperación de “No Other”, clásico imposible de Gene Clark que pasó desapercibido hace 42 años y al que -la perspectiva lo es todo- se vuelve cuando haga falta y con (mucho) gustito. Así que deglutan, sorban, beban, traguen, degusten, soplen si quema… pero no se atraganten, que es solo rocanrol por mucho que nos guste…

27-M

Tarde de tecno suculento con Studio OST, el proyecto común de Galcher Lustwerk y Alvin Aronson, del sello White Material. Una colección de improvisaciones grabadas por la pareja en diversos estudios caseros de Nueva York a lo largo de 3 años. Atmosférico, minimalista y de regusto noventero, con aroma de sintes analógicos, me parece bastante más interesante que los temas que he escuchado de Lustwerk, cercanos al tecnaco tirando a cantadito, fiestero y vulgarote… por mucho que se le añada el apelativo “underground”. Por suerte, “Scenes 2012-2015” se parece bastante más a las excursiones plagaditas de texturas de Aronson. Así las cosas, puedo proceder y procedo al visionado de los últimos capítulos de Vinyl y El Ministerio del Tiempo…

 

 

 
Otro descubrimiento de hoy mismo: Hielo en Varsovia. Fríos, oscuros, intensos, tenebrosos, quejosos, amargos, angulosos, ruidistas, expansivos… Por desgracia me acabo de enterar también de que presentaron su (creo) segundo disco, “Adoración nocturna“, hace un par de días en Siroco; pero encarecidamente os recomiendo que os hagáis con una copia. Es una edición limitada de 200 (supongo que aún quedará alguna) que se puede comprar por tan solo 8 euros (+ 1 de gastos de envío) en su Bandcamp y está “hecha a mano desde el principio hasta el final por Hielo en Varsovia”. Yo ya estoy esperando la mía: la pinta es suculenta y desde luego la música es acojonante.
 
Y me despido por hoy con la trágica y extraña historia de Last In Line. Si el nombre os suena a algo, estáis en lo cierto: es un -seguramente- oportunista aunque -decididamente- bonito homenaje a Ronnie James Dio por parte de los músicos que acompañaron al pequeño gran vocalista en su segundo álbum como solista, de idéntico título y editado en 1984: Vivian Campbell (guitarra), Vinny Appice (batería), Jimmy Bain (bajo) y Claude Schnell (teclados) se unieron al vocalista Andrew Freeman (básicamente un mercenario que ha cantado sin despeinarse con The Offspring, Lynch Mob, Hurricane o en el espectáculo de Las Vegas Raiding the Rock Vault junto a ex-músicos de Survivor, Asia, Quiet Riot, MSG o Whitesnake) allá por 2012 y grabaron entre 2014 y 2015 un disco de temas nuevos (producido por otro ex-bajista posterior de Dio, actualmente en Foreigner: Jeff Pilson): “Heavy Crown”… en el que finalmente no suenan los teclados de Schnell… porque los demás decidieron despedirlo para “remontarse” a la formación original de Dio, la que grabó “Holy Diver”¿¿¿???
 
Un disco cuya gira de presentación tuvo que interrumpirse mientras Vivian Campbell luchaba -por desgracia sigue peleando- con un linfoma de Hodgkin. Pues bien, cuando por fin se pudo reanudar la gira -un mes antes de editarse el álbum en cuestión, en enero de este año- fallecía el bajista Jimmy Bain -por culpa de un cáncer de pulmón no diagnosticado complicado por una pulmonía- a bordo del crucero-rockero encabezado por Def Leppard, grupo en el que también milita Vivian Campbell desde 1992, y llamado “Hysteria on the High Seas”, donde Last In Line actuaba también, presentando el disco. “Heavy Crown” se ha editado a finales de febrero… y la banda hará algunos conciertos en abril y mayo, en memoria de Bain. Sí, todo esto suena entre terrible e incomprensible, pero el caso es que finalmente “Heavy Crown” suena al primer Dio por los cuatro costados -sonido atemporal y revolucionario, que aún hoy resulta sorprendente y potentísimo- pero sin ser un plagio cutre en ningún momento y me EN-CAN-TA, así que os lo dejo por aquí.
Buenas noches.


28-M
 
Cosas para hacer en abril: ir a El Sol… Y ya. Creo que no me va a dar tiempo a nada más. Melange, Bellrays, Coyote, El Twanguero, Steepwater, Za!, Cápsula, Long Ryders‪#‎MiMusicaTuRefugio‬, Los Vinagres
 
 
29-M
 
Mediodía negro negrísimo con el debut de Shirley Davis & The SilverBacks. Voz(arraca) británica que nos llega vía Australia arropada por músicos y sello (TucXone Records) españoles con sonidazo americano. Soul fino, fino cortesía de Maite Moreno
PS: El sábado 9 de abril a las 9 de la noche en la Sala Arena dentro del ciclo MadTown Days.
 
 
Esta tarde he disfrutado mucho, pero mucho, paseando al solete y con el nuevo disco de Black Mountain, “IV”, en los auriculares. Lo han vuelto a hacer y, como le comentaba esta tarde a Sergio Albert, yo creo que mejor que nunca. Se han hecho esperar pero se superan con cada trabajo porque van filtrando los logros de los anteriores, afinando y puliendo sin descanso. Están, más que nunca, al margen de estilos concretos: saben escoger lo mejor de cada mundo, lo más adecuado para cada canción. Las voces conjuntas de Stephen McBean y Amber Webber suenan más empastadas, armonizadas y afinadas que nunca. La arquitectura de sintetizadores analógicos es tan impresionante como atemporal y los coloca, definitivamente, como dueños de su propio sonido. En definitiva, “IV” es eso tan, tan, tan difícil de conseguir: un clásico contemporáneo, desde YA. Muchos discos intachables tienen que publicarse de aquí a final de año para que no esté en mi Top 3 de 2016. Grandísimo, de verdad. Y este mismo jueves podré comprobar cómo trasladan sus joyas al directo…
 
 
30-M
 
‪#‎TomaPlanazo‬ para el mes de mayo. Festival Tomavistas: 3 días con The Wedding Present, esos Chucho de Fernando Tothe LighthouseTriángulo de Amor Bizarro , Luis Brea Y El MiedoCuelloSiberian Wolves by Alex Barbera SilesDisco las palmeras! de Don Diego CastroNeumanPapaya, Cápsula… Me encanta este vídeo de presentación que han colgado las buenas mujeres de La TrincheraLorena y CArla ¡OLE!
 
 
31-M
 
RdeP @vidafestival “La naturaleza es cabeza de cartel” @laindustrialco
1-A
El shoegazing espacial de @thebackhomes abriendo para @_blackmountain_ + rock canadiense… / Black Mountain: emociones en espiral… @_blackmountain_ / Black Mountain: apoteosis por abrasión… @_blackmountain_

 

 

2-A
 
“No Other” de Gene Clark es uno de esos discos mágicos que casi nadie supo apreciar en su momento (1974), pero que con el tiempo van ganando adeptos y, sobre todo, adhesiones condicionales (me incluyo en este último grupo desde que lo descubrí, hace algo más de dos años); de hecho, la propia figura de Gene Clark (seguramente el compositor más sólido de The Byrds) ha sido reivindicada en los últimos tiempos.

“No Other” causó sorpresa y confusión en su momento: cuando todo el mundo esperaba un trabajo acústico y delicado, como el también fantástico “White Light” de 1971 (https://open.spotify.com/album/7zP0OZQPJjL4EDMlNbUEdL), Clark y su productor Thomas Jefferson Kaye entregaron un álbum de canciones largas y complejas, de arreglos “a lo Wilson”, lleno de armonías vocales y detalles de orquestación que -para colmo- sobrepasó con creces el presupuesto inicial asignado por Geffen, compañía que había fichado a Clark precisamente gracias al mencionado “White Light”. Al encontrarse con algo así, no supieron qué hacer con él: la promoción fue irregular y acabaron despidiendo a Clark.
 
 
Crítica y público tampoco vieron unas virtudes que, 42 años más tarde -lo que tiene jugar con ventaja-, parecen indiscutibles. Y, por desgracia, el fracaso de “No Other” lastró la trayectoria posterior de un Gene Clark ya propenso a ciertas tendencias autodestructivas que falleció con tan solo 46 años, en 1991. Podéis escucharlo en mi Spotify: https://open.spotify.com/…/…/playlist/39u1gtabcqP5PijaDSvEiO
 
Indagando sobre el disco, he descubierto que, con motivo de su 40 aniversario, en 2014, Victoria Legrand y Alex Scally (Beach House), decidieron formar una banda de músicos afines (The Gene Clark No Other Band) que rindiese homenaje al álbum interpretándolo íntegramente en directo. Entre sus componentes, gente de Fleet Foxes, Grizzly Bear, Wye Oak, The Walkmen o el mismísimo Iain Matthews de Fairport Convention. Por suerte, su concierto en el Music Hall de Williamsburg (ya sabéis: el epicentro original de lo hipster en Brooklyn) fue grabado por un equipo profesional para la posteridad.
 
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