D-esmenuzando el D-ieciséis (2): D-espedidas

2016 se recordará por haber sido asquerosamente prolífico en D-espedidas, en D-ecesos, en D-efunciones relacionadas con el mundo de la música. Una auténtica mierda. De momento he tenido que decir adiós a 3 músicos fundamentales en mi vida… y en la de muchos: David Bowie, Prince y Leonard Cohen. Pero además he(mos) perdido a otros muchos, como mínimo, admirados: Alan Vega, Pierre Boulez, George Martín, Glenn Frey, Greg Lake, Keith Emerson, Gato Barbieri, Bernie Worrell (Parliament / Funkadelic, Talking Heads…), Dolores Vargas “La Terremoto”, Toots Thielemans, Juan Gabriel, Leon Russell, Mose Allison, Sharon Jones y (rozando el final, en la noche de Navidad) hasta George Michael… La lista es muy larga y dolorosa.


Ni quince cochinos días habían pasado de la muerte de Lemmy (el 28 de diciembre de 2015), a quién yo quise recordar el último día del año… cuando nos golpeaba, el 10 de enero, dos días después de la publicación de su increíble “Blackstar”, la de David Bowie. Me faltaron palabras y decidí dedicarle la letra de una de sus canciones y una lista de Spotify,  y acabé rindiéndole homenaje en El Telescopio de Jorge Obón.
Fue la crónica de una muerte (no) anunciada que Bowie, eterno icono, grande hasta el final, había orquestado y preparado como su última obra maestra. Todo lo contrario ocurrió con la de Prince, el 21 de abril, víctima de una dosis excesiva de un potente analgésico. Ese príncipe intransferible que ha revuelto con fidelidad y pasión mi vida musical desde la mitad de los 80, como conté en esta misma bitácora. Después reivindiqué a MI Prince tanto por escrito como en mi -por entonces- casi recién nacido programa de Radio Círculo, Estéreo360º:
 
Y el gran mazazo final (de momento, que todavía no se ha acabado este macabro año) llegaba con la despedida de Leonard Cohen; en este caso adelantada, si atendemos mínimamente al contenido de su último disco, “You Want It Darker”… o a la muy comentada entrevista que se publicó en The New Yorker apenas tres semanas antes de su muerte. Y yo no me lo quise creer… hasta que se me vino encima. Tengo pendiente un homenaje radiofónico completo, pero de momento en mi primer programa con el gran Javier Díez Ena sonó “Balada de la yegua ausente”, una versión en castellano de “Ballad of the Absent Mare” de Cohen, interpretada por Javier Colis y sus Malas Lenguas (con Díez Ena en el contrabajo con arco) junto a la emocionante voz de quien fue durante años colaboradora de Cohen, Perla Batalla:

Por Cohen, por Bowie, por Prince y por todos y cada uno de los músicos que han desaparecido en este año de mierda -esperemos que el 2017 venga mucho menos macabro- seguiremos bailando incansables hasta el final del amor…

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