Esperanza expuesta

Hace unos días –entre el 12 y el 15 de septiembre– fui uno de los muchos testigos directos -vía Facebook Live– de un hecho novedoso -creo que es mejor llamarlo acontecimiento- del que me extraña haber encontrado tanto avance… y tan poca información a posteriori… bueno… me tiro al barro: quizá no me extrañe tanto, dada esa creciente tendencia (anti)periodística y descaradamente comercial tan de hoy en día que -al menos en el periodismo cultural- apuesta por el “cebo” o el “avance” -la publicidad previa, sin haber asistido al hecho en sí y generalmente basada en exclusiva en los materiales promocionales- en detrimento de la crónica, la reseña, la opinión o la reflexión a posteriori, con cierta distancia. Tendencia en la que el periodista queda reducido a mero propagandista, y consecuencia a su vez del absurdo y estéril funcionamiento de muchos medios de comunicación, del escaso interés de seguimiento de algo que -consideran- deja de ser novedad (ergo importante) cuando ya se ha anunciado. Así, parece que prefieren dejarse llevar (por no decir avasallar) por el que exige la “previa”… y luego ya no se molestan en retratar el hecho en sí. Total ¿Para qué? Si así es mucho más cómodo y rentable… Digo yo que en todo caso habrá que hacer ambas cosas. Y digo también que esta falta de interés hay que enmarcarla en lo que desde luego sí es tendencia pura en el periodismo musical: esa pérdida absoluta de rigor y espíritu crítico que tan bien se explica aquí (en inglés, eso sí).

La digresión da para más, pero permítanme que vuelva al hecho. Al acontecimiento. Me refiero a la gestación y grabación -ante miles de testigos (in)directos- de “Exposure”, el nuevo disco de la bajista, contrabajista, cantante y compositora Esperanza Spalding, a lo largo de 77 horas retransmitidas en estricto directo -como escribía al principio- a través de Facebook Live. Ante todo: me ha parecido una experiencia fascinante. Y nueva. Se supone -de hecho se ha podido ver-, que Spalding entraba al estudio sin tener una sola nota escrita; que en esos tres días y pico debía componer, arreglar, grabar y mezclar los diez temas del álbum. Un delirio creativo -en el mejor sentido posible- orquestado en compañía del equipo del productor Fernando Lodeiro; el fabuloso trío básico formado por Matt Stevens (guitarra), Justin Tyson (batería) y Raymond Angry (teclas); e invitados de lujo: Robert Glasper, Andrew Bird y Lalah Hathaway. Y de un amplísimo equipo de cámaras que cubrió cada rincón del estudio durante esas 77 horas que -sí, tranquilos- incluían tiempo para sueño, alimento y algo de esparcimiento.

Fascinante, decía. Por las -aproximadamente- 12 horas en las que estuve (literalmente) enganchado a la grabación, tengo claro que, lejos del granhermanismo que algunos -o muchos- podían suponer o esperar, la experiencia ha servido sobre todo para asistir en primera persona -y en primerísima clase- al viaje creativo de Spalding: música, queridxs, en estado purísimo. He podido contemplar emocionado -a veces con nudo en la garganta e incluso con alguna furtiva lágrima- las chispas originarias de la magia; intentar descifrar el lenguaje arcano (al menos para mí) con el que se comunicaban instantáneamente los músicos; sucumbir al contagiosísimo entusiasmo y al constante empuje de Esperanza y sus compañeros; bailar y cantar a voz en grito su música a altas horas de la noche; empujarla en su pelea por sacar adelante las ideas contrarreloj -aunque es cierto que no la vi jamás perder mínimamente los nervios- y, finalmente, claro, disfrutar con las anécdotas y los vínculos personales creados entre los protagonistas. Vínculos, eso sí, basados en su objetivo común: hacer de “Exposure” un triunfo creativo. Creo que lo es (aquí tienen una pista). Aunque tendré que esperar a recibir mi copia reservada para comprobarlo en toda su extensión y con algo más de distancia. ¡Ah! Sí, lo siento, durante la grabación se agotaron las únicas 7,777 copias físicas en vinilo y CD que, en principio, se van a editar.

espe12

Como en toda retransmisión de Facebook Live, los observadores podíamos disparar emoticonos; así, llovían caretos enfadados cada vez que aparecía el teclista… Ray Angry ¿lo pillan? Y, por supuesto, reflejar instantáneamente nuestras impresiones en un chat en el que, entre un asfixiante muro de mediocridad, se ha acabado filtrando un caudal de emociones. Sin ir más lejos, se ha creado incluso un grupo de Facebook (del que soy orgulloso miembro) llamado 77 Team -cuando escribo esto cuento con 2417 compañeros- que, lejos del cotilleo, ha generado -además de memes y chascarrillos varios- vínculos personales pero, sobre todo, musicales; incluidas escuchas en público del álbum para los que no han conseguido hacerse con una copia de “Exposure” -cuya edición se anuncia para finales de noviembre- o sesiones de grabación inspiradas por esta genuina Esperanza Spalding Experience.

Advertisements

One Comment

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s